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Karla M. Gómez

Cuba
Tarantela

Nacida en La Habana en julio de 1996, soy Diseñadora de Comunicación Visual graduada del Instituto Superior de Diseño (ISDi, 2020), con especialización en ilustración, cartel, identidad visual, diseño editorial y motion graphics. Actualmente vivo en Ciudad de México, donde me desempeño como diseñadora gráfica y artista visual. En los últimos años he incorporado técnicas de grabado — como la xilografía, el linograbado y la serigrafía— a mi práctica artística, explorando el potencial expresivo del proceso manual y la experimentación visual. Mi trabajo combina sensibilidad estética, narrativa y atención al detalle, buscando siempre un equilibrio entre la reflexión personal y la comunicación visual efectiva. En mi práctica reciente, las artes gráficas se han convertido en un espacio de refugio y exploración emocional, un medio para procesar la experiencia de la migración y los procesos de adaptación a un nuevo entorno. Creo en el diseño como una herramienta para contar historias, construir empatía y crear imágenes que dialoguen con lo íntimo y lo colectivo.

Fernando Arce Meneses

Anamaría Gutiérrez

Andrea Kuczer

Andrea López

Claudel Estrella

Daniel Bolivar

Eduardo Cruz

Gonzalo Fontano

José Hernández Díaz

Karla M. Gómez

Laura Gutierrez

Maira Purman

Marta Rivero

Nuria Mel

Roberto Pérez Curbelo (Potto)

Yanaisy Puentes

Su trabajo

El libro aborda el tema de la muerte desde un punto de vista sensible. La pérdida de seres queridos y familiares es cercana; deja vacíos, nostalgia y un dolor silencioso del que muchas veces preferimos no hablar.

En mi ilustración decidí representar al personaje de Jano, quien para mí es un pilar en la trama del libro y el detonante de los dolores más profundos de la autora y su familia. Lo acompañé con violetas, flores que él sabía cuidar muy bien según se narra en el texto, y lo representé en una pose serena, de descanso entre ellas.

El azul Prusia lo envuelve completamente, un color con gran significado dentro de la historia, y está presente también en sus venas, como ríos que lo atraviesan. La luna menguante refuerza el sentido simbólico de mi propuesta, ya que, según explica la autora, es una fase propicia para hacer despojos, alejar males y limpiar el cuerpo.

Algunas piezas de linograbado e ilustración digital que he trabajado.

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Libro asociado...

Tarantela

Empezamos esta historia con una niña. Ella nos cuenta, con inocencia, su rutina: los apuros de una mañana, un jugo de naranja, las contradicciones de los adultos. Así arranca una vida normal y tranquila. Pero, como suele suceder en los momentos más inesperados, llega un cambio y empieza la narración de la verdadera historia. 


Esta novela está narrada por la hija y nieta de una familia que, vista desde afuera, parece bastante común. Es fácil imaginar un hogar tranquilo, ordinario… hasta aburrido. Pero también es fácil empatizar con las partes menos claras de la historia: esa foto escondida, un familiar del que casi no se habla y la incomodidad que acompaña cualquier pregunta relacionada a ese pasado que se está tratando de negar.

Observamos cómo la narradora construye un personaje casi mitológico con la poca información que logra reunir. Incluso comparte recuerdos que son tachados de imposibles o absurdos por los adultos.


El desafío aquí es saber distinguir qué está creando ella para sentirse parte de la familia y qué es realmente un hecho.


La exploración del tiempo en esta novela es especial. Usando como herramienta fichas técnicas escritas por un abuelo que no tiene más control que lo que…

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