Cuando pensamos en las letras colombianas enseguida se nos viene a la cabeza el gran y prolífico Gabriel García Márquez, con sus novelas deslumbrantes y el realismo mágico que ayudó a gestar. Un autor que sin duda hay que leer, que marcó a la literatura del continente y dejó un cúmulo de libros maravillosos.
García Márquez pertenecía al llamado Grupo de Barranquilla, un conjunto de intelectuales que, en las décadas de 1940 y 1950, se reunía en los cafés de la ciudad a discutir sobre literatura, periodismo y cine. Durante varios años publicaron un semanario llamado Crónica, en el que difundían sus textos. Sin embargo, la literatura colombiana no empieza con ellos. Se extiende mucho más atrás en el tiempo y llega hasta nuestros días, con autores de relevancia.
La historia de las letras en este país se remonta hasta las Crónicas de Indias en el siglo XVI. Con el asentamiento de la nación, proliferaron la poesía, las novelas costumbristas, el Romanticismo y el Simbolismo, movimientos de origen europeo de finales de los siglos XVIII y XIX respectivamente. Y en el siglo XX aparecieron, entre otros, el Grupo de Mito -una revista cultural que tuvo un gran impacto en la modernización de la literatura colombiana, la divulgación de nuevos poetas y la introducción de la crítica literaria-, el piedracielismo, que publicó cuadernillos de poesía dirigidos por escritores como Jorge Rojas y Eduardo Carranza, y el mismo Grupo de Barranquilla.
Ya más cerca en el tiempo, resuenan los nombres de Laura Restrepo, Fernando Vallejo y Jorge Franco, representantes de lo que se conoce como “novela sicaresca”: un tipo de narrativa donde la estética de la violencia permea la literatura, resignificando la presencia histórica de la violencia como temática en las letras latinoamericanas. Parte de los cambios tiene que ver con un corrimiento hacia escenarios más urbanos y menos rurales. La novela emblemática de este grupo es La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejos.
En el presente, Colombia cuenta con una industria editorial sólida y sigue produciendo autores de renombre, que son leídos en el mundo entero. Algunos de los contemporáneos que les sugerimos tener en cuenta son: Santiago Gamboa, Pilar Quintana, Juan Gabriel Vázquez, Carolina Sanín y Giuseppe Caputo.