La comisión corográfica

March 4, 2026

Esta novela nos hace viajar en el tiempo a la República de Nueva Granada, la forma de organización política que tomaron las tierras que hoy conocemos como Colombia entre 1831 y 1851. Era una época revuelta para el continente, con las naciones nuevas aún en guerra con las fuerzas imperiales europeas y, a la vez, en plena construcción de sus propias estructuras políticas, económicas y sociales. En ese contexto se ordenó el despacho de una Comisión que recorriera el territorio para hacer una descripción íntegra de su topografía, su flora y fauna, sus climas y también sus pobladores. Sin dudas, un esfuerzo colosal –con un antecedente famoso: los viajes del naturalista Alexander von Humboldt–, que terminó implicando diez expediciones distintas y varios cambios de jefes y participantes. Estaba, por supuesto, cruzada por intereses económicos que incluían la búsqueda de riquezas naturales y vías de comunicación, así como la intención política de crear un proyecto nacional: se trataba, en el fondo, del modo de imaginar una nación. 

Henry Price, el protagonista de nuestra novela, tenía un papel clave para la época: los “pintores viajeros” acompañaban estas empresas y documentaban a través de sus láminas todo lo que veían, desde paisajes hasta figuras humanas y objetos indígenas. Participó de la tercera fase de la Comisión, que relevó todo el Noroeste, incluyendo la zona del Cauca. 

“Lo que a mí me cautiva de la Comisión –dice Cárdenas– es que fue una de las primeras expediciones científicas realizadas por una república americana y en ese sentido hay algo utópico en todo el proyecto”. Si quieren ver sus increíbles imágenes, pueden encontrarlas en el site de la Biblioteca Nacional de Colombia.