Nació en 1975 en Chivilcoy, un pueblo que queda a 200 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, a donde se mudó hace poco más de veinte años. Si bien tiene categoría de ciudad –supera los 60.000 habitantes–, el autor habla de Chivilcoy como “el pueblo” y asegura que haber crecido en esas calles es una parte fundamental de su literatura. “El taller mecánico de mi padre siempre fue una caja de resonancia de voces” –dice– “. Es el lugar que me enseñó a oír, a prestarle atención a las inflexiones, a los modos de decir, el que me hizo admirar a los que sabían narrar de un modo notable”.
Ronsino estudió Sociología en la Universidad de Buenos Aires, donde hoy es docente. Publicó cinco novelas extraordinarias –La descomposición, Glaxo, Lumbre, Cameron y Una música–, así como volúmenes que compilan cuentos y ensayos. Varios de sus libros están traducidos a otras lenguas y recibió numerosos premios, entre ellos el Anna Seghers de Alemania. La Feria de Guadalajara lo distinguió como “uno de los 25 autores más interesantes de América Latina”.