Literatura y encierro

January 2, 2024

Aunque Trías aborda el encierro con mucha originalidad, es una temática que ha atravesado la literatura en todo momentos, arrojando valiosas obras literarias. Grandes plumas han escrito sobre la reclusión, en tanto símbolo de opresión y de angustia. Una de ellas es la norteamericana Shirley Jackson, cuyo clásico Siempre hemos vivido en el castillo mezcla encierro y terror en una novela sobre dos hermanas que se confinan luego de matar a su familia.

Jackson, nacida en San Francisco en 1916, fue una talentosa escritora de novelas góticas y de terror que fue cayendo en el olvido. Pero la lectura renovada de una autora de éxito contemporáneo, nada menos que Mariana Enríquez, la rescata de ese olvido y la invita a hacer un viaje inverso: del norte hacia el sur, hacia las manos de sus ávidos lectores. En la maravillosa novela que mencionamos, recurre a la idea del encierro para desplegar una historia tenebrosa, tal como lo hace Trías en La azotea.

Otros autores que trabajaron el encierro en sus textos fueron el premio Nobel alemán Thomas Mann, que en La montaña mágica habla de encierro, miedo y enfermedad. Oscar Wilde escribe sobre la cárcel en De profundis y las extraordinarias hermanas Brontë, así como Emily Dickinson y Flannery O’Connor, reflexionan en sus escritos sobre distintas versiones de reclusión autoimpuesta. El mismo Mario Levrero, en su maravillosa Novela luminosa, narra sus experiencias extraordinarias –y luminosas– desde un encierro agorafóbico, en el que va dando cuenta de sus miedos, obsesiones y el significado de sus sueños.