La región: El Chocó

May 3, 2025

La novela transcurre en las poblaciones, los ríos y las selvas del Chocó, uno de los 32 departamentos que forman la República de Colombia. Geográficamente, se trata de una zona espléndida: comprende desde las selvas del Darién hasta un pequeña porción del istmo de Panamá, está atravesado por el portentoso río Atrato y tiene costas tanto sobre el Océano Pacífico como sobre el Mar Caribe. Es una de las regiones más lluviosas del mundo -más de 9000 milímetros anuales- y una de las más ricas en cuanto a biodiversidad. Pero resulta, también, una de las áreas más pobres del país: las estadísticas nacionales afirman que casi el 80% de la población tiene las necesidades básicas insatisfechas. Esta situación la convirtió en base ideal para el desarrollo de grupos ilegales y bandas criminales, generando también una altísima tasa de violencia.

Nuestra autora nació en Medellín, pero a los 9 años se mudó con su familia a Quibdó. De todos modos, afirma que su relación con la región es “desde siempre”, ya que su madre es de un pueblo del Chocó. “De niña no entendía por qué pasaba lo que pasaba, por qué había tanta desigualdad, por qué tantos mosquitos, por qué Colombia había abandonado este pedazo de tierra que hace parte de su mapa: esto no ha cambiado”, cuenta en una entrevista. Y se lamenta, sobre todo, del lugar de las mujeres, que son las mayores víctimas de tanta desigualdad y conflicto: de ahí nace, sin lugar a dudas, la dura historia de las dos mamás de esta novela. 

Hoy en día, sin embargo, siente “cariño, agradecimiento y admiración por el Chocó, quizás apego también”. Se nota en el modo detallado y amoroso en el que sus selvas, sus pueblos, sus mezclas de habitantes, lenguas y costumbres cobran vida en esta novela tan ambigua y feroz como la región que le da forma.