Resumir una tradición literaria tan vasta y diversa como la mexicana nos pareció una tarea imposible, por lo que esta vez preferimos rastrear el universo de libros y autores que más influyeron en la obra de nuestro autor. En una entrevista con la periodista Valeria Tentoni, Villoro dice que ha leído con devoción a autores que no son necesariamente los más conocidos y que lo ha hecho de manera nada convencional. Por ejemplo, mientras leía al clásico Juan Rulfo –seco, breve y desgarrador– también se ocupaba de los textos de Jorge Ibargüengoitia, a quién define como “autor humorístico y paródico de la Revolución”. Leyó a Ramón López Velardo a la par de Octavio Paz, Sergio Pitol y José Agustín. “Si estuvieran en una antología, sería una antología rarísima”, asegura.
Y no sólo los autores mexicanos alimentaron su obra: “La gran literatura rusa, y muchos autores del Río de la Plata han sido importantes para mí. Sobre muchos de ellos he escrito, sobre otros no tanto, pero evidentemente creo que en mi literatura están muy marcados Juan Carlos Onetti, Felisberto Hernández, Roberto Arlt”. Entre los norteamericanos, menciona a Raymond Carver, Faulkner, Hemingway y a Henry Miller, un escritor que según él cayó en desgracia injustamente: “A mí me gustó mucho el impulso de vida de él; todo esto que los jóvenes habrán encontrado en Los detectives salvajes de Bolaño, está en Henry Miller. O sea, el hecho de que para tener experiencias estéticas tienes que vivir de otra manera y que no hay mayor hecho estético que la propia vida.”
Armar un mapa actual de escritores mexicanos vivos también sería una tarea ciclópea, son tantos, tan diversos y tan buenos. Por eso y con el único fin –quién sabe si útil– de ubicar a Villoro en una generación, mencionamos aquí algunos escritores que han nacido –más o menos– en la misma década que él: Fabio Morabito, Carmen Boullosa, Mario Bellatín, Benito Taibo y Ángeles Mastretta. Si los publicáramos juntos sería, sin dudas, otra “antología rarísima”.