En Tu sombra de pájaro aparece con fuerza una figura clásica de la literatura, la del doble, ese “otro” –o, en este caso, “otra”– que surge como la sombra que interroga, desafía y complementa al narrador principal.
Estos seres ambiguos y extraños ya formaban parte de los relatos más antiguos: los podemos encontrar como una suerte de energía vital alternativa entre los egipcios y los griegos, como la dualidad entre cuerpo y alma en la tradición judeocristiana, y en todo tipo de leyendas en las que seres humanos se convierten en plantas o animales, como la clásica del hombre lobo. La figura tomó fuerza durante el Romanticismo, que se interesó por las profundidades más oscuras y contradictorias del alma humana, y fue retomada por teorías del SXX, como el psicoanálisis, que ve en esos alter-egos el resurgimiento de los aspectos más reprimidos de determinadas personalidades.
En la literatura, los dobles aparecen en los relatos folclóricos, en los cuentos maravillosos, en la tradición gótica y en la ciencia ficción. Desde el Frankenstein de Mary Shelley y el Jekyll & Hyde de Stevenson, pasando por Poe, Dostoiesvski, Wilde y Kafka, hasta llegar a Stephen King, se presentan siempre de la mano del enigma, el suspenso y ciertas dosis de terror. ¿Qué sucede en esta novela con ese dúo tan complejo que forman las primas Isabel y Lorena?