¿Qué es esto del “gótico andino”, una etiqueta relativamente nueva que define a una serie de textos escritos en las últimas décadas en países que van desde Colombia hasta Bolivia?
El gótico es una modalidad de la literatura fantástica que surgió en el SXIX, en la que priman las atmósferas de misterio y de violencia, el dolor se mezcla con el deseo y se impone un fuerte componente erótico. En el caso del gótico andino, se le suman características específicas –sociales, culturales y geográficas– de determinadas regiones sudamericanas. Fuertemente emparentado con el gótico sureño –clásico de los Estados Unidos–, esta versión encara temas muy actuales: tiende a ser de corte feminista y produce textos en los que la violencia de género y los riesgos del hogar tradicional –ese lugar en el que deberíamos estar protegidas– ocupan un lugar central. La misma Ojeda cuenta que el incesto es un tema que se repite, en gran parte porque “América Latina es un continente hipermestizo” en el que la filiación, las mezclas y los hijos bastardos tienen un peso histórico complejísimo, que hoy en día se recibe de otra forma.
Pero quizá más distintivo que las temáticas resulte el hecho de que el gótico andino se presenta como una estética anclada en un territorio. Busca reivindicar el imaginario ancestral latinoamericano, a través de la inclusión de mitos indígenas, relatos transmitidos de madres a hijas y una profusión de recursos derivados de la tradición oral. Y por supuesto, está marcado por el paisaje: si en el gótico sureño nos encontramos con bosques y pantanos, aquí las narraciones transcurren en páramos abandonados, pueblos andinos, cimas nevadas y volcanes activos. La impresionante y única cordillera de los Andes, con sus alturas, sus abismos y sus extremos, se convierte en un personaje principal.
Si quieren leer más sobre este género en pleno desarrollo, les recomendamos este artículo académico publicado por la Universidad Andina Simón Bolívar: https://revistes.uab.cat/brumal/article/view/v10-n1-rodrigo-mendizabal